Seguros de decesos y seguros de vida

A veces puede haber dudas en las diferencias y coberturas de estos contratos de seguro.

Es conveniente saber que el seguro de decesos es un seguro en el que se contrata la prestación de un servicio, en concreto los relativos al entierro de los asegurados.

En ella se contrata un capital determinado para hacer frente a la prestación del servicio. Pueden incluirse en la póliza todos los miembros de la familia, sin mínimo de edad y con un máximo que depende de cada compañía. La prestación se realiza inmediatamente después del fallecimiento del asegurado.

En estos momentos los productos que ofrecen las aseguradoras para el seguro de decesos incluyen coberturas que van desde la  repatriación, asistencia en viaje y hasta cobertura dental.

En el seguro de vida contratamos un capital que servirá de indemnización, en caso de fallecimiento del asegurado, para aquella persona que el mismo determine, o en su defecto para su cónyuge y/o herederos legales.

En este caso el asegurado es único por cada póliza y debe tener como mínimo 14 años según se  indica en la Ley de Contrato de seguro 50/80 de 8 de octubre de 1.980

Para percibir el capital contratado en la póliza de vida es necesario pagar el impuesto de sucesiones (según legislación), o presentar la exención correspondiente. Además para ello habrá que aportar cierta documentación (certificado de defunción, testamento, etc.) y la indemnización no se percibirá inmediatamente si no que puede tardar hasta 2 o 3 meses.

 

Cuando nos planteamos que ocurrirá con los nuestros en el momento de nuestro fallecimiento, debemos pensar que si queremos liberarlos de los tramites desagradables que conllevan las gestiones de nuestra muerte tenemos la posibilidad de  contratar un seguro de decesos.

En el caso de que nos preocupe la situación económica de los nuestros una vez nos estemos, podemos dejarles una ayuda económica a través de un seguro de vida.